El asesinato ritual y una calle en Polanco PII - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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El asesinato ritual y una calle en Polanco PII

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El asesinato ritual y una calle en Polanco
(Segunda parte)
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Por: Bedrich Steiner

Masaryk al poco tiempo respondió a la pregunta pública realizada por su exalumno -Sr. Munz- en el respetado periódico vienes "Neue Freie Prese" y empezó a ocuparse del problema.
Después de otros incidentes sobre el mismo tema, Masaryk, que acostumbraba trabajar seriamente, consiguió la transcripción estenográfica del proceso y empezó a estudiarlo. Cuanto más se adentraba, más se extendía el círculo de problemas. Esta labor comprendía el enterarse a fondo de problemas de índole legal, médicos, religiosos y teológicos. Entró entonces en contacto por correspondencia con expertos locales y foráneos, para tener elementos y bases sólidas, estudió además a fondo la Biblia, el Talmud y otros libros sagrados de los judíos.

Muy en especial prestó su atención al rito de los sacrificios antiguos, al igual que las prácticas que de ellos se acostumbraba en esos tiempos y casi llegó a ser un experto (teórico) en la matanza de animales en forma kasher.
Comprobó que el asesinato no pudo haberse efectuado con fines religiosos rituales, como se había asentado en la autopsia, pues la herida mortal era al inicio más profunda. De esto se dedujo que el arma fue inicialmente clavada y después se utilizó para hacer el corte. Esto marcaba claramente que se había hecho con un cuchillo u otra arma punzo-cortante que tenía una punta bien afilada.
Este hecho, en muchos aspectos era diametralmente opuesto y contradictorio a la manera en que se realizaban los sacrificios kasher. El corte de matanza se hace con un solo corte y de manera frontal; el cuchillo no se clava, sino corta linealmente; por lo que el cuchillo kasher, no necesita una punta y termina en una forma totalmente chata y sin filo. Ese tipo de utensilio ritual se parece a una navaja de afeitar que usan los barberos, por lo que sería imposible clavarlo.
Estos y otros datos comprobaban definitivamente que el asesinato no fue realizado con fines religiosos. En los estudios que hizo de la Torá y del Talmud, no encontró ninguna incitación para tal propósito; contrariamente si encontró en varias partes, preceptos y ordenamientos para el respeto a la vida humana sin distinción.
Indiscutiblemente el mayor éxito de Masaryk fue el haber comprobado fehacientemente que la superstición de "asesinato ritual" es infundada, falsa y mentirosa. Él publicó sus estudios y resultados en dos folletos y algunos artículos en el periódico "Zeit" de Viena y "Cas" de Praga. En los citados manifestaba lo siguiente: "No defiendo a Hilsner, sino defiendo a los cristianos contra la superstición". Su propósito era la defensa de la verdad como condición de la justicia; por ello con posterioridad explicó: "el pueblo que cree en la superstición, jamás será libre".
La tarea que se auto encomendó Masaryk, sobrepasaba los esfuerzos de un individuo, no era únicamente la polémica sobre la superstición de asesinato ritual en lo que concentró su alegato, sino que debía además cuestionar la conducción del proceso mismo y de su veredicto.
En el folleto "La necesidad de revisar el proceso Polná" escrito por él fue confiscado. Oficialmente se seguía declarando que el veredicto (pena de muerte) aún no se había ratificado legalmente, pero las discusiones siguieron y se trasladaron a la misma Cámara de Diputados de Viena.
Los socialdemócratas interpelaron al ministro de justicia y cuando el folleto finalmente salió a relucir, se leyeron las afirmaciones que desde el preámbulo hacía Masaryk, sobre la sinrazón colectiva, mal juicio y malas pasiones que habían impedido ver las cosas en la debida proporción.
No obstante Masaryk tuvo momentos posteriores llenos de molestias y difíciles, sobre todo por los incidentes con los mismos estudiantes de su Universidad. Resulta que el jueves 16 de noviembre de 1899, como acostumbraba llegó a la Universidad (palacio Klementinum) en donde lo esperaban aproximadamente 1200 estudiantes y algunos otros revoltosos quienes gritaban, le chiflaban y trataban de golpearlo.
Pálido por los efectos de una gripa que lo había tenido en cama y la presión circundante, notó que no podía hablar fuerte a las masas que lo abucheaban y que además aunque lo intentase, no lo podrían escuchar pues estaban muy enardecidas. Pensó que le quedaba una sola oportunidad, por lo que tomó el gis y escribió en el pizarrón lo siguiente: "No tuve miedo de venir y pido la palabra". Los estudiantes se calmaron tan sólo un poco por lo que continuó escribiendo: "es mentira que dicen que fui comprado para defender a Hilsner; es mentira que presté mi nombre para esto; me levanto contra el antisemitismo clerical, que considero como mal nacional; protesto contra la mentira como se llevó el proceso; siempre defendí y defenderé la libertad de pensamiento -y por último preguntaba- ¿qué es lo que tienen en mi contra?"

Pero era más fácil gritar, por lo que los desmanes se extendieron a las demás facultades. Las clases de Masaryk fueron suspendidas, mas sin embargo la actuación valiente de Masaryk surtió efecto. Una vez que las cosas se calmaron varios estudiantes decentes escribieron en su órgano periodístico estudiantil que cambiaban su posición de contra en favor del profesor. Fue algo excepcional ya que habían sido pocas las voces en favor dentro y fuera del círculo académico.
Pero la batalla no estaba ganada ya que hubo un sinnúmero de declaraciones médicas, minuciosas inspecciones de la trayectoria del arma mortal, otros testigos y supuestos expertos que fueron virtualmente amenazados por la prensa amarillista y antisemita que prevalecía en el Imperio.
La culpabilidad de Hilsner nunca fue del todo bien probada. Se sospechó con bastantes indicios, que el asesino fue el hermano de la víctima, quedando muchas dudas no aclaradas. Hilsner fue declarado culpable y condenado a muerte. Sentencia que fue después conmutada por la de cadena perpetua.
En vista de los acontecimientos se siguió luchando, ya no solamente por Masaryk, pues habían destacados abogados, médicos y publicistas que basados sobre las investigaciones y declaraciones del profesor, tenían razonables dudas, por lo que se involucraron en el asunto. Además varias organizaciones judías ofrecían recompensas para descubrir al verdadero asesino.
Fue hasta 1918 cuando el Emperador Carlos I de Habsburgo, liberó a Hilsner. La decadente y moribunda monarquía Habsburga, trataba de deshacerse de un incómodo asunto, por lo que el prisionero -casi 20 años más viejo- salió a un mundo que tanto había cambiado.
Si queremos sacar algo positivo de este asunto, es en primer término la personalidad y entrega de que hizo gala Masaryk, la verdad y la férrea lucha en contra de la superstición y el antisemitismo. El caso Hilsner en la vida de Masaryk no fue el único, tal vez una página brillante más, de su vida que tuvo lugar en el centro europeo y en Checoslovaquia, pero también una página imborrable en la historia del judaísmo.
No hay que olvidar que las comunicaciones masivas no eran como las de hoy; no existía la radio ni la televisión, pero el nombre de Masaryk se hizo en poco tiempo muy conocido en Europa y en los Estados Unidos. Su reputación lo hizo tener muchos amigos que confirmaron su sapiencia e integridad con las múltiples conferencias, trabajos periodísticos y actividades académicas.
Fue un hombre que viajó mucho y sus relaciones le ayudaron para que a la desintegración del Imperio Austro-Húngaro y la monarquía Habsburga, él acelerara sus esfuerzos para consolidar la independencia y soberanía de los checos y eslovacos. Participó activamente en la creación de un nuevo mapa de Europa, que debía seguir después de finalizar la Primera Guerra Mundial, por lo que sus pláticas abarcaron a una infinidad de políticos y estadistas en Inglaterra, Francia, Italia y otros países europeos.
Sus viajes eran riesgosos y en algunas ocasiones ponía en peligro su vida. Algo que hay que señalar fue su colaboración con el entonces Presidente Wilson de Estados Unidos, habiendo surgido un gran aprecio. Toda su labor desembocó en el nacimiento de un nuevo estado llamado Checoslovaquia.
Esos tiempos fueron difíciles pues era un verdadero ambiente de terremoto geopolítico el que se vivía. En toda Europa se vieron nacer y terminar estados y fronteras nunca imaginadas, por lo que la determinación de asegurar la viabilidad y funcionamiento de un nuevo estado como el checo, resultó una labor titánica ya que además, tuvo que reestructurar todo el aparato gubernamental y financiero.
Este admirable y enorme trabajo sólo pudo lograrlo Masaryk por su moralidad y trayectoria de toda su vida, existencia que dejó una marcada huella en la nación checoslovaca. No fue por casualidad que en 1920, a la edad de 70 años, fue elevado a la silla presidencial; algo que nunca quiso y menos lo aspiraba, pero indudablemente lo merecía y así lo consideró toda la nación.
Tampoco fue por casualidad que el estandarte presidencial de esa nación desde entonces, lleva bordadas las palabras y lema de toda su vida "La verdad vencerá".
Así después de un largo peregrinaje con esta historia, desde el centro de Europa, después de tratar las acusaciones de asesinato ritual, llegamos finalmente de nuevo a la ciudad de México, a la colonia Polanco y a la hermosa avenida con el nombre Presidente Masaryk.


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