El asesinato ritual y una calle en Polanco PI - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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El asesinato ritual y una calle en Polanco PI

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El asesinato ritual y una calle en Polanco
(Primera parte)


Por: Bedrich Steiner


Para iniciar y seguir esta historia casi detectivesca y criminal, tenemos que retroceder un poco, situándonos en el año de 1889 en la ciudad de México, cuando ejercía el cuarto período presidencial el General Porfirio Díaz.
El Paseo de la Reforma que fue trazado inicialmente por el efímero emperador Maximiliano de Habsburgo, del Castillo de Chapultepec hasta donde hoy se encuentra el edificio de la Lotería Nacional, es ampliado para conectarlo con Palacio Nacional. Colonias como la Polanco, obviamente no existían.
En ese mismo tiempo, pero en el centro de Europa, dentro de lo que se conoció como el Imperio Austro-Húngaro -hoy República Checa- se encuentra una pequeña población a 120 km. al sureste de Praga llamado Polná. Ahí en un bosque cercano se encontró el cuerpo de una mujer.

Los médicos locales (Mudr. Prokes y Mudr. Michalek) se inclinaron sobre el cuerpo y constataron que se trataba de una mujer joven que en vida se llamó Anezka (Amalia) Hrúza. Estaba parcialmente desnuda y en la garganta tenía un gran corte de un costado hacia adelante. En la parte posterior de la cabeza tenía otra herida de aproximadamente 8cm. de largo y 5 de ancho. La parte izquierda del corazón totalmente vacía y en la derecha algo de sangre, y en el estómago restos de comida a base de leche. Los médicos consideraron que la causa principal de la muerte fue el corte que se le hizo en la garganta.
Posteriormente esos profesionistas anexaron comentarios con algunas conclusiones más, que según ellos eran importantes pero a la vez erróneas. Esos comentarios a la larga tendrían un papel preponderante. Ambos eran buenos médicos rurales con cierta experiencia, pero la medicina forense no era su especialidad; tampoco lo fueron las condiciones y medios en donde se efectuó la autopsia. Esta se hizo en la estrecha cámara mortuoria del cementerio local, lugar sin los medios adecuados de la época, además de poco iluminado.
Estos hechos posteriores al asesinato, dieron por resultado muchas inexactitudes y partes confusas, que después se usaron según convenía. La acusación recayó sobre un judío llamado Leopoldo Hilsner, un vagabundo de 22 años, de mala reputación y poca inteligencia.
La noticia se expandió rápidamente por todo el Imperio (Bohemia, Austria, Hungría y también en Alemania y Polonia). Rápidamente se relacionó el suceso con un "crimen ritual". Varias circunstancias que se juntaron ayudaron a esa propaganda, entre ellas las supersticiones ya existentes sobre crímenes rituales y la fecha del 1º de abril, cercana a las fiestas de Pascua (Pesaj). Algo que también impactó fue el comentario de esos dos médicos, sobre que el cuerpo fue desangrado casi totalmente.
La sangre de acuerdo a la herida, tenía que salir en torrente del cuerpo y al contacto con el aire debía sedimentarse y secar. En consecuencia, debía haber quedado cerca del cuerpo, pero la sangre no estaba ahí. Los restos de la sangre coagulada y encontrada en el lugar, no correspondía a la cantidad que debía tener un cuerpo de ese tamaño, por lo que se preguntaban ¿dónde quedó la sangre que faltaba?
De inmediato el pueblo se contestó diciendo que "los judíos beben la sangre cristiana en tiempos de Pascua"; otros decían que "los judíos requerían de la sangre para la elaboración del pan ázimo (matzá)". Por otro lado la monarquía estaba obsesionada con el tema del crimen ritual y cualquier asesinato, hasta un ahogamiento, se interpretaba como tal.
El antisemitismo era alimentado a cualquier precio y presto a aprovechar cualquier situación, por lo que la historia aumentó en forma escandalosa y las ofensas y actos violentos no se hicieron esperar. Las casas y negocios de los judíos fueron atacados y tanto el odio como el miedo fueron creciendo.
Todo esto pasaba a la sombra de un relativamente recién acontecimiento como fue el caso Dreyfus; por lo que la investigación y juicio del acusado Leopoldo Hilsner estuvo envuelto en un ambiente antisemita, que incluso no permitió que se presentaran varias pruebas a su favor, entre ellas: el examen de la vista del principal testigo de la parte acusadora; tampoco fueron admitidos indicios de peso contra el hermano de la joven asesinada.
Para el gobierno y la monarquía el proceso en sí, no era nada agradable, pues vacilaban entre ataques de los antisemitas y las interpelaciones de los diputados socialistas y socialdemócratas. Por otra parte le era conveniente que el odio de los explotados trabajadores fabriles se canalizara contra los judíos en lugar de contra el gobierno.


Pero no toda la prensa, no todos los periódicos eran de tendencia antisemita. Había también prensa progresista que pronto se dio cuenta que el asunto se utilizaba en un cierto sentido, que resultaba falso.
En la Universidad de Praga un profesor de nombre Tomás Garique Masaryk, enseñaba desde 1882; él provenía de la Universidad de Viena y era ya ampliamente conocido por sus publicaciones de sociología y filosofía, así como por sus actuaciones en la vida pública.
Tenía amigos fieles pero también enemigos, en gran parte -éstos últimos- por sus principios morales y éticos, ya que abiertamente expresaba sus opiniones en un ambiente difícil de finales del siglo pasado, donde no siempre fueron del todo bien recibidas. Hablaba varios idiomas, entre ellos: el inglés, alemán, francés, ruso, latín, polaco y naturalmente el checo y eslovaco. Él decía "cuantas lenguas hablas, tantas veces eres humano".
Era sumamente celoso de la verdad y la moral y no entendía estos conceptos en sentido abstracto, sino más bien en lo práctico, lo cotidiano y lo social. Estaba casado con una norteamericana, era abstemio, ferviente monógamo, declaradamente creyente y cristiano, sin declararse partidario de ninguna iglesia, secta o corriente en particular.
Él decía: "ir a la iglesia o templo, rezar o cumplir con la liturgia no es difícil, pero tener una relación sana hacia Dios, respeto frente a cada hombre, restringir el propio egoísmo y vivir en razón y moral, es más difícil". A menudo citaba el viejo y nuevo testamento, por lo que comentaba: "los verdaderos cristianos retornaron al antiguo testamento y le agregaron el amor de Jesús". No ocultaba su credo, llamémoslo moderno y creía en un ser supremo de todas las naciones y todos los hombres.
Veía en la moralidad la culminación de la vida espiritual y religiosa y asentaba que: "vivir moralmente es la verdadera religiosidad". En su vida pública, catedrática y privada actuaba de acuerdo con estos preceptos. Muchas veces se enfrascó en polémicas y luchas en contra de la mentira y éstas a menudo adquirieron tintes políticos de mucha resonancia.
Uno de esos casos fue el llamado "manuscritos" que se referían a la época que hoy se llama de formación de la conciencia nacional de Europa y también de la nación checa. Muchos patriotas checos, excelentes poetas y literatos, comentaban y escribían sobre el descubrimiento en una vieja cripta de una iglesia de ciertos manuscritos. Estos hablaban del glorioso pasado de la nación, de grandes batallas y victorias, con ésto, la nación checa igual que otras naciones (germanos, francos y escandinavos) tendrían comprobado su glorioso e histórico pasado.
Cuando Masaryk descubrió que esos viejos manuscritos eran falsos, asumió una tarea sumamente impopular y peligrosa. Rechazó públicamente la autenticidad de los mismos, por lo que fue vapuleado, amenazado y acusado de traidor, además de vendepatrias, todo por defender la verdad. Para ello reunió a su alrededor historiadores, químicos y lingüistas, que determinaron finalmente que era toda una mentira y que sobre la mentira no se podía construir la historia de una nación.
El caso Hilsner y de asesinatos rituales, llegó al conocimiento de Masaryk, que entre paréntesis nunca profundizaba sobre el problema del antisemitismo, realmente lo trataba ocasionalmente y sin mucha profundidad. Nunca ocultaba que la mayoría de la gente en plena mitad del Siglo XIX, fue educada con odio hacia el judío. Él había crecido en el campo bajo la fuerte influencia de su madre, fiel creyente católica, quien le prohibía acercarse a las casas de los judíos. Su madre también creía que los judíos necesitaban la sangre cristiana. Siendo adulto, en una ocasión externó la pena de esa creencia de su pobre madre.
No cabe duda que los prejuicios que pudieron haberse inculcado en él en su niñez, fueran disminuyendo paulatinamente gracias a sus estudios y al roce constante con personalidades en la Universidad. Asimismo tenía contacto y amistad con muchos judíos. Para ayudarse en sus estudios, fue educador y maestro particular de las entonces mejores familias judías de Viena.
Masaryk no pensaba inmiscuirse en un principio en el asunto "Hilsner" pero cuando un exalumno le preguntó públicamente y por escrito: "¿Cómo explica usted que todos los periódicos y también el suyo, propaguen mentiras sobre asesinatos rituales?" entonces... supo que debía actuar.

Continuará...
Ir a segunda parte...hacer "Cic"



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