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27/09/2017
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Caminos en la vida

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Caminos en la vida


Por: Isaac Lupa (Israel)

El índice de la calidad de vida irá incluyendo cada vez más aspectos culturales, cambios biológicos y ambientales, la comodidad irá cediendo el paso a la longevidad. Como tenía interés de comprender esos cambios en la vida, me inscribí a una serie de conferencias dictadas en la Universidad de Tel Aviv, las cuales tratan los problemas que se presentan, en la transición de edades, o de ciclos de vida, principalmente los dilemas de la tercera edad.

La semana pasada asistí a una conferencia, dictada por el Dr. Eran Doleb, jefe del departamento de medicina interna del Centro Médico Tel Aviv a nombre de Sourasky, y profesor en la facultad de medicina de la Universidad de Tel Aviv. El nombre del tema fue: "El acercamiento al fin de la vida desde el punto de vista médico y ético."

En la actualidad gobiernos y científicos investigan como alargar la vida y procurar el bienestar de la población; como un ejemplo a esos estudios, la administración Inglesa ha incluido entre los aspectos para medir el bienestar, nada menos que la variedad y la cantidad de aves avecinadas en ese lugar.

Como es sabido, la muerte es el fin de la vida, es decir, no existe la continuación de la vida como lo predican algunas religiones, las cuales aseguran, que la vida continúa en el más allá, en otros mundos. En todos estos estudios la ciencia no ha encontrado el caso de no-muerte, por lo tanto, se podría decir que: La muerte es la derrota del hombre en la continuidad de la vida; únicamente en la literatura vemos casos de eterna juventud como en la novela "La vida de Dorian Gray."

Después de haber visto una introducción sobre el tema, vayamos a la plática. El Dr. Doleb, quien principió su conferencia diciendo: «En la religión judía, para ser un buen judío, hay que acatar y cumplir una lista muy larga de mitzvot, en cambio en el momento que la vida, con todas sus alegrías, problemas y enfermedades se va, llega la muerte, por lo que esas mitzvot dejan de tener efecto, no queda más que profunda soledad».

Desde que nacemos, en nuestro cuerpo existe una apoteosis de las células; éstas nacen con nosotros, se desarrollan, se reproducen y mueren, haciendo que en nuestro cuerpo exista un constante cambio. Cuando la salud de una persona no está bien y va al médico, éste trata de proporcionar bienestar a su paciente; si está en el hospital con peligro de perder la vida, el médico trata de alargarle la existencia, pero no siempre busca darle significado y calidad a lo que le queda de vida.

Efectivamente no nos podemos escapar de la muerte -continuó diciendo el Dr. Doleb- cuando un enfermo está en el hospital y la muerte está cerca de él, a la familia y a los médicos se les presentan una serie de preguntas, unas sobre la salud y otras éticas, las cuales demandan respuestas que tratan del cómo recibir el momento del principio del fin de la vida. Según la medicina, la muerte viene cuando todos los sistemas principales y necesarios dejan de funcionar; normalmente para los doctores se declara a una persona muerta cuando el cerebro deja de funcionar, ya que nadie puede estar en dos lugares al mismo tiempo, o se está vivo o se está muerto.

Según la religión judía se declara a una persona muerta, en el momento que no tiene aliento en su nariz; para comprobar esto se le ponía una pluma pegada a la nariz. Si no se movía, es que no había aliento, no había vida.

Continuaba diciendo el Dr. Doleb. «La muerte es segura, no es así el sufrimiento, normalmente la persona que va a morir sufre, debe de recibir ayuda de los médicos para que termine sus días sin sufrimiento. En este momento principia un problema ético y moral de la medicina y los familiares del paciente. ¿De qué forma se va a aplicar esa ayuda, como va a terminar sus días? Tenemos que tomar en cuenta que los médicos trabajan en sistemas dentro de una sociedad, por lo tanto, tienen que acatar leyes que esa sociedad dicta, y en cada medio se ven de forma diferentes, lo que ahora la ley llama los derechos. Los familiares y el enfermo tienen que decidir el tratamiento a dar. Esto está relacionado con el problema de ética que se presenta a familiares y médicos. En el caso de que el enfermo, cuando estaba bien, deja un «Living Will» en el cual dice como quiere morir, o si quiere dejar partes de su cuerpo a enfermos que lo necesiten, en Israel esto funciona por medio de una organización en la cual se declara, que uno acepta donar partes de su cuerpo para otros enfermos; esto se registra incluso en su licencia de manejo. En algunos casos, nos encontramos con oposición de la familia. Ante la ley, la familia no tiene acto legal, se tiene que llegar a un juez civil para que él tome la decisión, pues existen diversos casos, desde donadores que están en estado vegetal, como otras enfermedades terminales en que el final se prolonga de diferente manera.

La escritora Helen Hernández en su libro «Cinco minutos más contigo», dice: "Por si logramos tener una larga vida, creo que debiéramos prepararnos para la última etapa». Para muchos es triste, para los pocos que llegan a edades avanzadas con un espíritu joven es diferente. La vejez está en nuestra mente, más que en nuestro cuerpo.

Para terminar me referiré a las palabras de la Sra. Gur, una activista de la organización llamada «Liaj», cuyo lema es: «Dejad a las personas morir con honor». La Sra. Gur declaró: « El deseo de morir con honor, no es contradictorio al proverbio que dice, vivir con honor. La discusión se resume en la santidad de la vida frente a la forma de morir. No pretendemos acelerar o aconsejar la muerte, ni estamos en pro de la eutanasia, lo que pretendemos es escoger entre muerte y muerte, es decir, darle a la persona la opción de escoger la forma de morir, cuando llega al final del camino».

Pienso que para resolver estos problemas, el médico tendría que acatar el proverbio en Inglés que dice:

«Not to cure, to Care».


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