Bertha Pappenheim - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Bertha Pappenheim

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Bertha Pappenheim


Por: Manuel Levinsky

Se trata nada menos que de la famosa "Anna O " como la identificaba el genial psicoanalista Sigmund Freud. Fue un caso singularmente extraordinario de la ciencia del psicoanálisis, en el que una mujer que padecía una histeria en grado mayor casi colindante con la locura, fue sacada de este abismo mental para convertirla en una de las mujeres más positivas en el ámbito de las trabajadoras sociales del más alto relieve de la Europa de fines del siglo XIX y de las primeras tres décadas del pasado siglo XX.
Bertha Pappenheim, la célebre "Anna O" nació en Viena, Austria en el año 1859. Fue la tercera hija de una familia ortodoxa judía, de muy elevada posición social y amplio desahogo económico. Su madre llegó a la capital austríaca procedente de Francfort, Alemania. A pesar de la gran energía, dinamismo y aplicación al estudio, Bertha fue forzada a interrumpir su aprendizaje al terminar la secundaria. Cosa que le provocó una gran depresión al no poder continuar el camino de su superación personal. A la edad de 21 años, nuestro personaje sufrió serios problemas psicológicos de tal magnitud que tuvo que ser atendida por el doctor Josef Breuer, quien ante un caso tan patético le informó a su colega Sigmund Freud, de los tratamientos que estaba aplicando a esta paciente quien presentaba un grado extremo de histerismo.
Fue tal el interés del doctor Freud por tan singular cuadro clínico-psicológico que presentaba la joven Bertha, que en su agenda la identificó como "Anna O " por el hecho excepcional de que nunca llegó a conocerla y sólo pudo adentrarse en el problema por las informaciones que recibía del doctor Breuer. Este médico le narró que en uno de sus ensayos describió a Bertha como a una dama joven que sufre de parálisis psicosomático debido al estrés provocado por el hecho de tener que cuidar y alimentar a su padre durante una larga enfermedad terminal. Breuer consideró su caso como uno de los que requerían mayores conocimientos en psicoanálisis.
Al no poder Breuer solucionar el problema de Bertha, Freud sugirió que el mal que afectaba profundamente el equilibrio mental de la paciente "Anna O" podría cesar cuando ella pudiera dejar el papel de hija abnegada y se liberara de tan pesada carga psicológica.
En efecto, así sucedió, Bertha fue recobrando poco a poco su salud mental impulsada por su dinamismo que siempre había mostrado; se convirtió en una activa feminista e incansable trabajadora social. Ya totalmente recuperada Bertha y su madre se trasladaron a Francfort. Ahí sus parientes la motivaron para proseguir su labor involucrándola en trabajos de caridad. Ella tenía una gran conciencia social y exquisita sensibilidad para rechazar la injusticia. Una revista feminista llamada "La Mujer" ejerció notoria influencia sobre ella. Bertha luchó denodadamente para obtener la igualdad para la mujer judía. Este esfuerzo quizá tuvo su origen en el resentimiento que tuvo cuando se le negó la educación superior, debido a los prejuicios judíos existentes entonces que exigían que las mujeres únicamente estuvieran destinadas al matrimonio mientras que los hombres podían tener acceso al estudio.
Al principio de la década de 1890, Bertha empezó a trabajar en obras de caridad judías, preparando alimentos para los inmigrantes pobres de la Europa del Este. En 1895 dirigió un orfanato para niñas judías, permaneciendo en este puesto durante 12 años. En esa misma década escribió su primer libro La Tienda de Segunda Mano. Es una colección de pequeñas historias, reflejando su preocupación por los pobres y su amor por los niños. Posteriormente ya como una reconocida feminista, escribió la obra Los Derechos de la Mujer que se centró en el tema de la explotación política, económica y social de la mujer.
El papel de la mujer judía aparece como un tema constante en las historias de Bertha. Una de las heroínas de sus libros plasma esta frase: Yo hubiera...disfrutado saber más de arte y de política si tan sólo hubiera sido educada para poder entender esto. En esta exclamación la autora refleja la frustración que tuvo en sus años escolares al ver truncada una carrera profesional.
En 1900 escribió un folleto titulado El Problema Judío en Galitzia (esta ciudad originalmente formó parte de Austria y desde 1918 perteneció a Polonia), argumentando que la falta de educación de la mujer judía la había llevado a la pobreza y al vicio. Cuatro años después, siendo miembro de la junta de asistencia para la ciudad, organizó un comité para ayudar a las mujeres judías. Bertha proclamaba que las mujeres deberían formar su propia organización nacional y que ese instrumento social podría convertirse en un centro de acción feminista, y que ese feminismo indudablemente vigorizaría al judaísmo en Alemania.
Con motivo del Congreso Internacional de la Mujer que se llevó a cabo en Berlín en 1904, Bertha fundó el Judischer frauenbund, una agencia de servicio social de mujeres judeo-alemanas que las ayudaba en la primera parte del siglo XX. Este organismo creció bajo su impulso hasta alcanzar la cifra de cincuenta mil damas en 1929. Bertha sirvió como su Presidenta y su más importante personalidad durante los siguientes 20 años.
Bertha pensaba que las jóvenes deberían estudiar economía del hogar y que un ama de casa era una carrera legítima. El Frauenbund ofrecía cursos en esta área. Ella estaba segura de que las injusticias que sufrían las muchachas judías podrían ser corregidas si ellas tuvieran un mayor papel en la comunidad. La labor del Frauenbund en reeducar y rehabilitar al pobre, evitaría la extinción del judaísmo en Alemania. Esta extraordinaria feminista que por cierto nunca se casó, fundó en 1907 la casa de las mujeres delincuentes con problemas mentales y madres solteras.
El problema de la trata de blancas en el ámbito de la mujer judía, también fue motivo de estudio y apasionamiento, sobre esta cuestión publicó el libro Sisyphus Work, un estudio sobre la prostitución judía, la esclavitud y trata de blancas en Europa del Este y Medio Oriente. Bertha les exigió a los líderes judíos y rabinos en Alemania y Europa del Este: alzar sus voces ante esta práctica. Hubo oídos sordos ante el temor de una oleada de antisemitismo.
Bertha Pappenheim era una descendiente de la prominente literata Gluckel de Hameln, del siglo XVII. En 1910 tradujo las memorias de esta escritora del idish al alemán. Nuestro personaje admiraba la fuerza literaria e ideológica de su antecesora. También trató de enseñarles a las mujeres su herencia cultural y religiosa al traducir Tzenah Ureenah, una Biblia del siglo XVI, así como Mayse Bukh, una colección de historias folklóricas medioevales.
Aunque enferma, siguió involucrada en actividades sociales. En una conferencia con Henrietta Szold, Bertha trató de persuadirla de que el sionismo y la aliyá juvenil terminarían con la disolución de las familias judías. ¡Qué equivocada estaba Bertha! No se imaginaba que unos años después quien acabaría con millones de familias judías sería el nazismo de Adolfo Hitler, en cambio el sionismo reintegró a los judíos sobrevivientes y a los esparcidos en la diáspora al país de sus ancestros, Israel.
Esta extraordinaria activista, escritora y pensadora, Bertha Pappenheim, la famosa "Anna O", dejó de existir en Alemania en 1936, a la edad de 77 años, dejando una profunda huella en el ámbito de las actividades sociales y filantrópicas del judaísmo internacional.


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