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27/09/2017
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Bernard M. Baruch

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Bernard M. Baruch


Por: Manuel Levinsky

Un gigante, sin duda alguna, fue Bernard M. Baruch en el inmenso y decisivo campo de la economía mundial. Este  hombre extraordinario nació en Camden, Carolina del Sur, Estados Unidos. Descendiente de una familia judeo-alemán, su padre Simón, tuvo la profesión de doctor en medicina. Su madre fue norteamericana por nacimiento.
Nuestro personaje, después de trasladarse a la Urbe de Hierro, se graduó en el New York College en 1899. Su primer trabajo fue de mensajero en una casa bancaria en Wall Street. En la última década del  siglo pasado, empezó a participar en la Bolsa de Valores neoyorquina y, gracias a su habilidad y a su enorme visión de los negocios, pudo amasar en esa misma década una gran fortuna convirtiéndose en un destacado multimillonario en un escenario  donde abundaban los grandes capitales.


Tan sólida fue su posición financiera que pudo convertirse en relativo  poco tiempo en socio de la banca donde había ingresado como modesto mensajero.
En el año de 1912, Baruch comenzó a participar en política contribuyendo generosamente a la primera campaña presidencial de Woodrow Wilson y, a principios de 1915, ya era uno de los principales promotores del Partido Demócrata y hombre   de todas las confianzas del Primer Mandatario Wilson quien, en 1918, lo designó Presidente de la Comisión de Industrias Bélicas, la cual prácticamente controlaba toda la economía del ramo de una potencia militar que había triunfado  en  la Primera Guerra Mundial. Después del armisticio, Bernard M. Baruch se convirtió en un asesor económico del citado Presidente Wilson ante la Conferencia de Paz en París y ayudó a estructurar las cláusulas económicas del famoso  Tratado  de Versalles.
Su intervención en la política continuó muy activa, siendo uno de los principales financieros de las campañas del Partido Demócrata. Por su brillante trayectoria en los terrenos de la economía y la política, siete universidades norteamericanas le confirieron el título de Doctor Honoris Causa, habiendo recibido, igualmente, condecoraciones de varios gobiernos europeos.
En su ascenso a los niveles más altos de la política estadounidense, llegó a ser íntimo amigo y consejero del Presidente Franklyn D. Roosevelt y de su esposa Eleanor. Cuando Adolfo Hitler subió al poder y el nazismo se fortaleció hasta   constituirse en un peligro mundial, Bernard Baruch aconsejó al mandatario norteamericano a prepararse a tiempo, estando, a la vez, en contacto directo con su amigo Winston Churchill. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, él encabezó el Comité   Rubber Survey en 1942, siendo el año siguiente consejero de James Byrnes, Director para la Movilización de Guerra.


Terminada la conflagración, la incansable actividad de nuestro personaje abarcó  el naciente campo de la energía nuclear siendo autor de la "Primera Propuesta Oficial de la Política de Estados Unidos sobre el Control de la Energía Atómica"   presentada a las Naciones Unidas el 14 de junio de 1946.
Es de hacerse notar que Baruch a pesar de ser judío, no fue un hombre comprometido totalmente con el judaísmo. Se consideraba más norteamericano que judío. Sus hijos, por ejemplo, fueron educados en la fe episcopal de su esposa y no obstante    el interés que puso en favor de los refugiados judíos durante la Segunda Guerra Mundial, proponiendo que se establecieran en Uganda, se le criticó mucho que habiendo podido influir poderosamente ante Roosevelt para que se evitara en parte la gran tragedia del Holocausto mediante arreglos secretos económicos con el gobierno del Tercer Reich, no lo hizo. También al principio se opuso al establecimiento del Estado de Israel, pero finalmente trabajó para la causa sionista durante el debate en las Naciones Unidas en noviembre de 1947.
Sin discusión alguna, Baruch fue un auténtico Hombre de Estado, una figura de mucho impacto que trazó normas en la ciencia económica. También publicó su autobiografía en dos partes, titulada la primera, "Mi Propia Historia" a la edad de 87 años. Tres años después, la segunda parte, "Los Años Públicos". Este notable personaje falleció en 1965 a la edad de 91 años.
Baruch fue autor de muchas frases célebres, entre ellas podemos citar las siguientes: "Vota por el hombre que te promete menos, pues él va a ser el que menos te va a decepcionar".
"Nunca seré un hombre viejo. Para mí, viejo significa 15 años más de los que tengo".
Entre sus destellos de ingenio podemos citar que en una ocasión en un programa de radio se le preguntó qué libro escogería si naufragara en una isla desierta y contestó:

"Una guía práctica para construcción de botes".






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