Barón Edmond J. de Rothschild - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Barón Edmond J. de Rothschild

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Barón Edmond J. de Rothschild

Por: Manuel Levinsky


De todos los grandes personajes que han figurado en la historia moderna del mundo, podemos citar como persofulgurante al barón Edmond J. de Rothschild, descendiente ilustre de la Casa Rothschild que fundara Amschel Meyer Rothschild, los cuales acumularon junto a una gran fortuna el tesoro inagotable de una acendrada filantropía. Todos ellos participaban en la vida comunitaria judía atendiendo los servicios en las sinagogas como cualquier otro miembro.
Nos dice Erna Schlesinger en su libro "Grandes Figuras del Judaísmo", que cuando el sueño de Sión reconstruida era todavía considerado absurdo e irrealizable, Edmond invirtió millones en Palestina para ayudar a sus primeros colonos. Su labor fue infatigable y visitó aquella tierra ancestral cinco veces y, según su deseo, duerme su último sueño junto a su esposa en Zijrón Yavoc, cerca de la colonia que lleva el nombre de su venerado padre.


Este hombre singular, de inmensa fortuna y más grande corazón, Edmond J. de Rothschild, vio la luz primera en París en 1845 y, desde muy joven, jugó un papel importante en las obras comunales de Francia. Al estallar la Primera Guerra Mundial, convirtió su elegante residencia en el Faubourg Saint Honoré en un hospital auxiliar cuyo funcionamiento cuidaba con esmero sin dejar de pasar noche sin sentarse a la cabecera de los heridos.
Altamente preocupado por la educación religiosa judía y de que estos dispusieran de habitación conveniente para poder llevar a cabo los servicios religiosos, puso a la disposición del Consistorio diferentes edificios en los suburya que pronto se dio cuenta que había un movimiento de desplazamiento de las familias judías hacia la periferia de la Ciudad Luz. De su propio peculio hizo preparar estos edificios como templos para evitar que con el crecimiento de la ciudad, los judíos perdieran la oportunidad y la costumbre de reunirse en sinagogas principalen las fiestas de Rosh Hashaná y Yom Kipur. Asimismo, compró valiosas bibliotecas de sabios y rabinos, para donarlas al Consistorio adquiriendo, además, los papiros Gueniza de El Cairo, los cuales fueron incorporados a la bide la "Aliance Israélite Universelle".
A nuestro personaje le gustaba actuar con gran discreción rechazando toda publicidad y conformándose con la íntima satisfacción del deber cumplido.
Era un hombre de una vasta cultura con marcada inclinación por las bellas artes, la ciencia y la literatura. Entre sus muchas obras en pro del desarrollo artístico y científico donó más de 40 millones de francos a una fundación científica de París, la cual lleva su nombre. Igualmente, legó al Museo del Louvre 20,000 grabados y 7,000 dide su colección de arte, una de las más ricas del mundo.
En un principio el barón de Rothschild no simpatizaba con las miras políticas del sionismo y ni siquiera la publicación del libro “Autoemancipación” de Leo Pinsker, precursor del sionismo político y de "El Estado Judío" de Herzl, influyeron en sus opiniones. Algunos historiadores creen que cambió de idea cuando recibió del famoso escritor francés Alejandro Dumas una carta en donde le dice que el anhelo de todo judío debe ser el regreso a la tierra de sus orígenes y fuente de sus tradiciones para reel Templo de Jerusalén.
La influencia de esta interesante misiva y, posteriormente, la visita a París del rabino Mohilever, uno de los fundadores de los "Jovevé Sión" (Los Amantes de Sión), grupo constituido como primer movimiento en Europa Oriental para colonizar judíos en Palestina, lo convenciede la importancia que tenía este movimiento por lo que resolvió tomar la empresa bajo su protección.




Con la energía y la eficacia que le carachizo en seguida revisar y mejorar las condiciones higiénicas, financieras y adminisde los primeros asentamientos trazando planos para nuevos poblados, proveyéndolos de casas, graneros, útiles de labranza, sinagogas, escuelas y todo lo necesario para la vida y desade una comunidad. Su generosidad parecía no tener límites y no sólo proporcionó dinero sino que llevó expertos en viticultura, agronomía y fabricación de vidrio para la elaboración de boPara este último proyecto trajo a Palestina a Meir Dizengoff, el mismo que más tarde, en 1909, fundara la ciudad de Tel Aviv.
Su actividad era de una prodigalidad incalculándose que en los 52 años que dedicó a la reconstrucción de Eretz Israel, rebasó la enorme suma de 70 millones de francos oro. Gracias a ello, en Judea y en Samaria (Cisjordania), en la Alta y Baja Galilea, surgieron como por obra de magia fértiles campos, viñedos y compactas arboledas.
Este noble barón veía en la tierra el medio de salvar a su propio pueblo y cada compra de una parcela nueva fue su alegría más grande. Sus adquisiciones de las tierras de Metula influyeron en la fijación de la frontera norte del Estado de Israel con Líbano. Por su grandiosa labor se le designó primer Presidente Honorario de la Agencia Judía.
Cada vez que visitaba Eretz Israel mosuna gran preocupación por la situación religiosa del país. En su última estadía en 1925, estuvo en la gran sinagoga de Tel Aviv donde pronunció un emotivo discurso que ha sido concomo su testamento moral y religioso, una de cuyas partes sobresalientes dice: "Levanto mi alma llena de agradecimiento hacia el Eterno por cuya gracia puedo asistir al admirable esáculo de la resurrección de Israel en el ocaso de mi vida..."
Años más tarde, sintiendo acercarse su fin, celoso de que su obra trascendiera y conocedor de las cualidades de su primogénito exclamó: "Mi hijo mayor, James, animado por los mismos sentimientos que yo, continuará mi trabajo y se dedicará a la obra que he emprendido".
El barón Edmond J. Rothschild, otro de nuestros personajes notables, murió en París en 1934 a los 89 años de edad.


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