Barney Ross - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Barney Ross

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Barney Ross


Por: Manuel Levinsky

Espectacular fue el surgimiento de un boxeador judío en el rango de los pesos ligero y welter en la década de los 30. Se trata  de Barney Ross, primer boxeador en tener las coronas de ambos pesos simultáneamente.
Tan admirable deportista profesional que tuvo el carisma de ídolo de las multitudes, haciéndolas llenar los estadios y rugir al conjuro de sus triunfos, nació el 23 de diciembre de 1909 en el barrio bajo del este de Nueva York.
Su nombre original fue el de Barnet David Rosofsky, hijo de inmigrantes rusos que llegaron a Estados Unidos en 1903, teniendo cuatro hermanos menores. Cuando Barnet tenía dos años de edad su familia se fue a vivir a la sección judía de Jefferson  Street en la ciudad de Chicago. Su padre Isidoro fue un estudioso del Talmud y vivía como un judío ortodoxo y fiel observante de su religión. Al cumplir Barnet los 13 años se le hizo su Bar-Mitzvá y sus padres se mostraron orgullosos de  la forma emotiva como pronunció las oraciones y leyó la Haftará.

Al año siguiente de esta ceremonia sobrevino una terrible tragedia cuando  su padre fue asesinado por unos desalmados que entraron a robar a su tienda. Este drama sacudió todas las fibras de su ser y dejó tan honda huella en su mente que ya no  quiso saber nada de la religión judía porque consideró que no era  justo que una persona de tantas cualidades morales, de una fe tan arraigada en Dios, hubiera tenido ese fin tan cruel. Por lo mismo abandonó su hogar y con uno de sus hermanos  se fue a vivir a la casa de un primo.
Su vida fue difícil y tuvo que aceptar varios trabajos para subsistir y estudiar en escuela secundaria. La necesidad y el desconocimiento del medio en que se desenvolvía lo hizo llegar a ser mensajero del célebre gángster Al Capone. En esta   época se aficionó tanto al deporte del box que lo poco que le sobraba de sus ganancias lo invertía en ir a las peleas y a los gimnasios. Al Capone, se dio cuenta de su afición y en un momento de bondad lo llamó y le dio 20 dólares despidiéndolo   para que siguiera cultivando el talento que tenía para el box.
Él no quería que su madre supiera de su carrera boxística por lo que se cambió el nombre a Barney Ross. Ya en esta nueva modalidad de su vida empezó a tener un éxito sin precedente en 1926 cuando todavía no cumplía 18 años de   edad, ganando el título de peso pluma en el torneo de los "Guantes de Oro" de Nueva York-Chicago. Para entonces había ya boxeado en 250 peleas a nivel amateur y, a instancias de otro campeón de box judío, Jackie Fields, se convirtió en   profesional.
En este nuevo nivel obtuvo triunfos y su madre al conocer su brillante carrera deportiva la aceptó resignándose a que su hijo siguiera tan dura y difícil profesión al grado de asistir en algunas ocasiones a los encuentros con tal de apoyarlo   moralmente. Fue así como el 23 de junio de 1933, nuestro personaje peleó contra Tony Canzoneri en Chicago derrotándolo y obteniendo el título de campeón mundial de peso ligero. A propósito de esta pelea y ya reconciliado con su religión   judía el flamante nuevo campeón mundial no pudo asistir a la celebración de su triunfo porque esa noche era viernes, el inicio del día sagrado del sábado y tuvo que acompañar a su madre a su casa a pie desde el estadio cuya distancia   era muy grande, ya que ella era profundamente religiosa y no viajaba ese día en ningún vehículo de transporte urbano, de acuerdo con sus creencias.
Antes de la pelea de revancha con Tony Canzoneri se puso los tefilim (filacterias) que no había usado en varios años para decir sus oraciones de la mañana. Con la fe en Dios y en sí mismo Barney ganó la pelea de revancha.
Por estas fechas Europa se estremecía con la ascensión al poder de Adolfo Hitler quien en su afán de dominio mundial empezó a arremeter contra los judíos en virulentos ataques antisemitas. En una de sus asistencias a una sinagoga de Chicago,   el rabino de la misma le advirtió: "Hitler es un hombre peligroso y se está identificando como el enemigo máximo de nuestro pueblo. Tú no puedes dejar que sus seguidores hablen mal de tí porque tienes que dar el ejemplo de decencia y bondad   para que el mundo se de cuenta de las horribles mentiras y de las maniobras que Hitler y el nazismo están tramando contra tí y contra tu pueblo". Las palabras del rabino penetraron en la mente de Barney quien, por ello, fue conocido siempre como   un boxeador limpio y un deportista ejemplar.




En año y medio Ross defendió su título hasta en cinco ocasiones. Problemas  de peso lo persuadieron a subir a la división de los Welter y en 1934 se enfrentó a Jimmy "Baby Face" Me Larnin, el campeón mundial de esa división obteniendo   la corona mundial y siendo el primer boxeador en ostentar el campeonato universal  en peso ligero y welter simultáneamente.
En 1935 se concertó la revancha, pero esta tuvo que posponerse hasta después de la fiesta de Rosh Hashaná pues nuestro personaje nunca quiso pelear en días de fiestas religiosas judías. Nuevamente refrendó su gran calidad de boxeador    reteniendo el título de campeón mundial welter.
Siguieron, luego, varios triunfos entre ellos el que obtuvo en 1937 sobre el gran retador Ceferin García considerado como el de mayor ponch de su época.
Su carrera boxística terminó en 1938 en la ciudad de Nueva York al enfrentarse a Henry Armstrong quien al derrotarlo se convirtió en otra de las grandes figuras del boxeo. Antes de esta última pelea, Ross se casó con una muchacha judía,    Pearl Spiegel invirtiendo parte de su dinero en el negocio de ropa que tenía la familia de su esposa. Pearl y Barney no se entendieron y se separaron por lo que él dejó el negocio de ropa para abrir un bar en Chicago donde se enamoró de  una   corista no judía llamada Cathy Howlet con quien contrajo nuevo matrimonio.
Cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor, Barney fue llamado a filas asignándole la misión de enseñar boxeo a los reclutas, pero él no se sentía a gusto como instructor por lo que pidió que lo trasladaran a servicio activo en las fuerzas    navales. En noviembre de 1942 peleó en Guadalcanal con la Segunda División de Marines de los Estados Unidos. Atrapado detrás de las líneas japonesas defendió a sus compañeros heridos con fuego de rifle y granadas de mano, matando a   22  de sus enemigos por cuya heroica acción recibió la "Estrella de Plata" que es la tercer condecoración más alta al valor.
Terminada la conflagración, Ross regresó a su hogar, sufriendo la malaria y con el pelo encanecido. Para aliviar los dolores que sufría se le daba morfina convirtiéndose por lo tanto en un adicto que lo imposibilitó para seguir trabajando,    perdiendo su dinero y naufragando en su matrimonio con Cathy quien lo divorció.
En 1946 y gracias a su voluntad de rehabilitación se internó en el hospital federal, logrando romper su dependencia a las drogas. Al año siguiente contrajo nuevamente nupcias con Cathy y dedicando el resto de su vida a ayudar a la gente afectada    por la drogadicción.
Ross fue un hombre excepcional y su amigo el capellán católico romano que conoció en Guadalcanal dijo de él: "Fue un hombre noble y devotamente religioso. Su fe judía ortodoxa fue la roca que lo sostuvo y que le permitió sobreponerse    a calamidades que hubieran destruido a cualquier hombre".
Barney Ross murió después de perder la batalla contra el cáncer en la garganta en el año de 1967. El rabino William Gold en su sepelio dijo: "Fue un hombre tan generoso que nadie pudo dudar de él. Amó a su pueblo y a su religión y    fue un ejemplo extraordinario de superación en todos los sentidos". Dejó una huella tan honda que de su vida se hizo una película titulada "Monkey on my Back" con el gran actor Cameron Mitchel.
Barney Ross es miembro del Salón de la Fama de deportistas consagrados judíos en el Estado de Israel.




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