Arie Sternfeld (Astronáutica) - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Arie Sternfeld (Astronáutica)

Colección y Consulta

Arie Sternfeld,
Genio de la astronáutica


Por: Danielle Wolfowitz

En 1957, el lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik, realizado por la Unión Soviética, estremeció al mundo. Este triunfo de la Ciencia se debió a los cálculos de un genio de la astronáutica, que casi nadie conoce en Occidente, Arie Sternfeld.

Con un nombre predestinado, pues en alemán Sternfeld significa campo de estrellas, el pequeño Arie nació en la población de Seradz, Polonia, en 1905 en el seno de una familia judía tradicionalista. Allá recibió una educación ortodoxa y cursó brillantemente sus estudios. Solía hablar desde muy joven de sus sueños de llegar a las estrellas, y sus compañeros hacían bromas sobre sus ilusiones.
A la hora de iniciar los estudios superiores, fue rechazado, pese a su talento, por la Universidad Jagelona, por ser judío.
Arie se dirigió entonces a Francia, que era en aquella época tierra tradicional de asilo de los oprimidos y discriminados, donde fue aceptado en la Universidad de Nancy.
Para sobrevivir, Arie trabajó como cargador en los mercados de esa ciudad, al mismo tiempo que cursaba sus estudios.
Pronto se le reconoció su prodigioso talento, Arie se diplomó como ingeniero mecánico y fue contratado por las industrias Renault, donde destacó rápidamente como uno de los ingenieros más brillantes de esa empresa. Desde los principios de su vida académica, Arie seguía soñando con el espacio, los cohetes y la navegación espacial.
A raíz de su éxito en Renault, ingresó a la Universidad de la Sorbona en París, con el objeto de hacer un doctorado en astronáutica. Sin embargo, el cuerpo docente no quiso asumir responsabilidad por ese trabajo, que era realmente demasiado avanzado para la época, y le pidieron que cambiara el tema de sus investigaciones. Como Arie no estaba dispuesto a ello, regresó a Polonia donde pese a las dificultades imperantes terminó su primer libro científico, redactado en francés bajo el título «Promoción de la Astronáutica», que fue premiado en París en 1934.
El mismo año la Academia Francesa de Ciencias aceptó su libro y estaba dispuesta a publicar dos de los trabajos científicos del mismo. Arie Sternfeld también envió su libro a la Embajada de Rusia en Francia, que se apresuró a publicarlo. Arie decidió posteriormente trasladarse a Rusia, ya que el gobierno comunista que buscaba afanosamente atraer «cerebros» lo había invitado, y también bajo la influencia de su esposa que era comunista y soñaba con el paraíso de los trabajadores.
Aunque los rusos lo recibieron con gran entusiasmo e ingresó pronto al Instituto de Investigación Espacial de la Unión Soviética, fue despedido de ese Instituto en 1937 por ser judío, hecho inadmisible para Stalin y la KGB. Esto resultó ser, sin embargo, su mayor suerte, pues dos meses más tarde casi todo su grupo científico fue arrestado, deportado a Siberia, y varios de sus miembros fueron fusilados.


Desde entonces, Arie Sternfeld nunca más trabajó oficialmente. Se quedó en su diminuto departamento e hizo con una primitiva computadora improvisada por él, gran parte de sus cálculos sobre una mesa de cocina. La sordera que lo afligía resultó ser en este caso otra bendición disfrazada, puesto que le impedía oír todo el ruido en su derredor y le permitía concentrarse en silencio en sus investigaciones de astronáutica.
Desde su modestísimo departamento Arie Sternfeld siguió publicando numerosos libros y artículos acerca de la navegación espacial. Tuvieron un éxito prodigioso, y fueron publicados en 39 idiomas.
Durante los últimos años de su vida Arie Sternfeld fue colmado de honores y premios, pero no tenía la libertad de viajar como quería. En una ocasión, las autoridades soviéticas le negaron, con su acostumbrado sadismo, el permiso para ir al extranjero a recibir un premio. Entonces, varios de los discípulos que seguían sus enseñanzas desde el extranjero viajaron especialmente a Moscú para acompañarlo en la fecha de esa premiación.
Arie Sternfeld falleció en Moscú en 1980 mientras seguía trabajando en investigación aeroespacial.
En Polonia, el Observatorio Astronómico de Lodz inaugurado en agosto de 2002 lleva su nombre, así como una calle de esa ciudad y una avenida de Seradz, donde nació. Como reconocimiento a su genio increíble, un cráter de la Luna ha sido nombrado Arie Sternfeld.
Sus cálculos no sólo fueron la base para lanzar el Sputnik en 1957 y luego la primera base espacial de enlace «Soyuz» en 1961, incluyendo los sistemas de retorno a la atmósfera terrestre, sino que también es el autor de varios sistemas astronáuticos y trayectorias, una de ellas denominada Trayectora Sternfeld, para ahorrar una cantidad considerable de combustible en el trayecto de los satélites y naves espaciales. También realizó la hazaña inaudita de mandar un cohete de exploración de la faz oculta de la Luna.
Estos descubrimientos fabulosos pueden ser temas de otros artículos. Por el momento, nos hemos limitado a esbozar la figura de este genio apasionante quien logró, a pesar de tantos obstáculos y sufrimientos, abrir para la humanidad el camino hacia las estrellas.

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