Anna Freud - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Anna Freud

Colección y Consulta
Anna Freud
 
Por: Manuel Levinsky
 
Cuando se pronuncia el apellido Freud, de inmediato se nos viene a la mente la figura enorme del creador del psicoanálisis Sigmund Freud, pero hay algo más de este célebre científico 
que en vida llevó el nombre de Anna Freud.
 
Ella fue la única de sus hijos que siguió los pasos de su padre por el subyugante ambiente del psicoanálisis aportando a su desarrollo sus profundos estudios, esfuerzos y su capacidad de creación. Ella virtualmente inventó el estudio sistemático de la vida emocional y mental del niño. Fue una expositora defensora e intérprete de la teoría de su progenitor Sigmund Freud, adquiriendo con sus profundos estudios el renombre de ser la más importante psicoanalista de su tiempo.         
Anna Freud nació en Viena, Austria, el 3 de diciembre de 1895 y recibió el nombre de Anna en memoria de Anna Lichtein cuyo padre fue un venerado maestro de Sigmund y además su amigo personal. Su padre no ocultaba su deseo de que Anna hubiera sido un varón. No obstante haber sido mujer, Anna siguió fielmente la carrera de su padre.
Anna estudió en Cottage Lyceum de Viena y vivía con su padre en la conocida y hoy famosa dirección de Berggasse 19. Vivió ahí hasta la ocupación nazi que obligó a la familia a abandonar Austria en 1938, dada su condición judía que chocaba directamente con los planes de exterminio genocidas antisemitas de Adolfo Hitler.
Es de hacerse notar que en el año 1900, cuando ella era todavía una niña, su padre usó uno de los sueños de Anna para ilustrar su teoría del "deseo cumplido". Los comentarios de Freud aparecieron en su libro La Interpretación de los Sueños y se relaciona a los tiempos cuando ella tenía poco menos de dos años. La niña Anna padeció un ataque de vómito y por la dieta que se le impuso y subsecuentemente se fue a dormir hambrienta. Esa noche, en su sueño gritaba pidiendo fresas y otros alimentos para comer. De niña le interesaban únicamente historias que fueron reales y no sobrenaturales.
En su adolescencia, su padre dispuso que los planes de estudio de Anna podrían esperar un tiempo, por lo que de hecho dejó la escuela sin completar el Gymnasium que equivalía a la preparatoria. En 1913 cuando Anna tenía 18 años y su padre 57, éste le escribió a un colega: "Mi compañía más cercana es mi pequeña hija, que se está desarrollando muy bien hasta este momento".
Por varios años, Anna dio clases en una escuela primaria. La devoción por su padre, la llevó a tener un contacto cada vez mayor con la teoría y la práctica del psicoanálisis, interesándose particularmente acerca del campo de la psicología infantil. Dada la intimidad científica con su padre, le permitió tener acceso irrestricto a sus amplios conocimientos.


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