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27/09/2017
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Agnes Keleti

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Agnes Keleti


Por: Manuel Levinsky

El mundo del deporte es ahora subyugante porque ha adquirido un interés especial por parte de millones y millones de seres en todos los continentes de la tierra. En este sensacional ámbito Agnes Keleti ha destacado como estrella de primera magnitud, laureada incluso con medallas de oro en varias competencias olímpicas mundiales en la disciplina de gimnasia.

Ella nació el 9 de enero de 1921 en Budapest, Hungría. Su padre era un apasionado de los deportes y ella recuerda cuando la llevaba a esquiar en invierno realizando también caminatas en la primavera y otoño. Cuando Agnes tenía cuatro años de edad, los doctores le encontraron un defecto en el pulmón y por ello le recomendaron que hiciera ejercicio. Agnes escogió la gimnasia, teniendo por ejemplo a su hermana ocho años mayor que ella y quien participaba en la misma disciplina gimnástica. Asimismo se interesó por la natación y el tenis.

Al cumplir ocho años ya era una de las mejores gimnastas de su escuela y a los 15 años se afilió al famoso VAC Sports Club de esgrima y atletismo, el único club de deportes judío de Hungría. Su constancia y facultades físicas guiaron su determinación para convertirse en una gran gimnasta aún a costa de varias desventajas y obstáculos, primero porque era mujer y segundo por su condición de judía. La única manera de superarse era luchando con una tenacidad increíble que la llevaba a sobresalir sobre las demás competidoras.

Los padres de Agnes no eran judíos observantes pero asistían a la sinagoga en las grandes fiestas judías de Rosh Hashaná y Yom Kipur. El resto de la familia se reunía en casa de sus abuelos donde llevaban a cabo la fiesta del Año Nuevo judío.
La Segunda Guerra Mundial tuvo una influencia devastadora en la carrera de gimnasia de Agnes. En 1942 los nazis la removieron del equipo nacional de Hungría, ya que a los judíos no les era permitido entrenar en cualquier deporte aunque fuera en sus países de origen. En marzo de 1944 cuando los nazis invadieron Hungría, terminó abruptamente la triunfal trayectoria de gimnasia de Keleti, quien fue separada de sus padres. El padre de Agnes y otros familiares fueron enviados a Auschwitz, en Polonia, donde fueron ejecutados en las cámaras de gas.

Agnes, su madre y su hermana sobrevivieron. Su madre y su hermana fueron salvadas cuando el diplomático sueco Raoul Waldenberg, reconocido por salvar a muchos judíos de manos de los nazis en Hungría, obtuvo refugio para ellos en una residencia llamada "Casa Sueca" en Budapest, en cambio Agnes pudo salvarse de la furia nazi comprando documentos que la identificaban como cristiana, lo cual le permitió salir de Budapest.

Terminada la gran conflagración bélica, Keleti regresó a la gimnasia, encontrando un lugar para entrenar y estudiar educación física en la misma Budapest. Sus excepcionales cualidades deportivas la llevaron a obtener el primer título en Hungría en 1946 en la competencia de barras asimétricas. En 1947 fue la estrella de los Campeonatos de Gimnasia de Europa Central y desde ese año hasta 1956 ganó el campeonato húngaro "All Around" durante 10 veces consecutivas. Al mismo tiempo, siguió con sus estudios y recibió el equivalente de una maestría en educación física en el año 1952. Anterior a esta fecha trabajó como asistente del departamento de gimnasia de la Universidad de Budapest.

En Londres, en 1948, ganó una medalla de plata en ejercicios combinados por equipo. Aunque se lastimó en el entrenamiento previo a la competencia, que le impidió participar en esta fase final, se le otorgó la medalla porque era considerada elemento muy valioso del equipo.

En 1952, en los Juegos Olímpicos de Helsinki, Agnes Keleti ganó una medalla de oro en ejercicios a manos libres, una medalla de plata en la competencia por equipos y dos medallas de bronce, también por equipo en aparatos de mano y barras asimétricas.

En 1954 Agnes escaló la cumbre convirtiéndose en campeona mundial en barras asimétricas. Ya bajo el régimen comunista ella comentaba Hungría me dio todo. A los comunistas les interesaban los deportes por razones políticas. A ellos yo les di mucho prestigio y no les importaba que yo fuera judía.

Dos meses antes de las Olimpiadas de Melbourne, en octubre de 1956, estalló la sangrienta rebelión húngara contra el régimen comunista, la cual fue aplastada por el ejército soviético que entró a sangre y fuego con tanques y equipos bélicos motorizados sembrando de cadáveres las calles de Budapest. Era un clima tenso en todo el mundo pero el gobierno húngaro títere de Moscú no quiso desperdiciar la oportunidad de hacerse lucir en dichos Juegos Olímpicos y obligó a sus equipos deportivos a participar en ellos llegando a tiempo a Melbourne.

En esta Olimpiada Agnes Keleti ganó tres medallas de oro en ejercicios de manos libres en la "viga", en barras paralelas y en ejercicios combinados por equipo. Una vez que terminaron los Juegos Olímpicos, Agnes se encontró en un terrible dilema: pedir asilo político en Australia o regresar a Hungría bajo el régimen tirano y despótico manejado desde Moscú, pero ahí, en su país todavía se encontraban su madre y su hermana, y naturalmente, estaba preocupada por la posibilidad de que el régimen marxista tomara venganza contra ellas.

Cuando Agnes se enteró de que su progenitora y su hermana gestionaban documentos para salir de Hungría, decidió quedarse en ese país ocho meses más junto con otros miembros de la delegación olímpica húngara. En junio de 1957 Agnes hizo Aliyá a Israel. En 1959 contrajo matrimonio con un judío húngaro que enseñaba educación física, con él procreó dos hijos. Un año después llegó su madre a Israel.

El programa de gimnasia en el Estado de Israel era muy inferior a los que había conocido en Hungría y aunque había llegado antes de los Juegos Macabeos de 1957, no compitió en ellos porque la gimnasia todavía en Israel no era considerada un deporte de competencia. Keleti era muy superior a cualquier otra gimnasta por lo que prefirió ofrecer brillantes exhibiciones de esta espectacular disciplina. Cuando cumplió 36 años, ella consideró que había llegado a una edad avanzada para este deporte.

En una entrevista, cuando se le preguntó sobre su vida en Israel, ella comentó: Me gusta estar aquí porque hay libertad. No me tengo que preocupar de que me priven de mis documentos, aquí nadie me persigue. Decidí establecerme aquí y he pensado en hacer de la juventud israelí personas sanas, enseñándoles gimnasia. Por ello Agnes se convirtió en instructora de la Escuela de Educación Física de Tel Aviv y posteriormente en Wingate Institute para el deporte de Netania. Allí formó y entrenó a varios equipos nacionales de gimnasia y fue clave en la creación de la escuela de gimnasia de Wingate.

En diciembre de 1991, Agnes fue invitada a Hungría donde recibió honores y entre ellos la alta distinción de ser admitida en el Salón de la Fama del Deporte Húngaro.

De regreso a Israel recibió asimismo el honor de ingresar al Salón de la Fama del Deporte Judío del propio Estado de Israel. Actualmente entrena niños de primaria en la ciudad israelí de Ranana.

Esta célebre deportista, en una disciplina tan vistosa pero que exige cualidades físicas extraordinarias tiene en su haber enorme cúmulo de triunfos alcanzados durante su vida a pesar de los problemas a que tuvo que enfrentarse. Su inteligencia, su tenacidad y su constancia llevaron a Agnes al elevado nivel de los campeonatos mundiales y las medallas de oro que pocas personas en el ámbito del deporte gimnástico pueden alcanzar.


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