Adolphe Crémieux - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Adolphe Crémieux

Colección y Consulta

Por: Manuel Levinsky

Adolphe Crémieux es considerado como una de las figuras más relevantes de su época. Judío orgulloso de su pueblo, descendiente de una vieja familia gala, pudo elevarse hacia las más altas cumbres de la sociedad y la política francesas. Representa a la primera generación de judíos emancipados del Occidente.
Adolphe Crémieux nació el 30 de abril de 1796, en la ciudad de Nimes, Francia, y pasó su infancia en plena efervescencia revolucionaria, bajo el régimen del Primer Imperio Napoleónico. A la edad de 12 años fue enviado a París, donde vivían muchos de sus familiares. Permaneció en esta ciudad hasta finalizar sus estudios secundarios que coincidieron con la caída de Napoleón y la restauración de los Borbones. Terminó sus estudios de Derecho en la Universidad de Aixen-Provence y se graduó de abogado a los 21 años de edad.
La revolución de 1830 puso fin al reinado de los Borbones y llevó al poder a Luis Felipe de Orleans, de notable popularidad en los ambientes liberales. En el reinado de Orleans, Crémieux se hizo bien pronto de renombre y prestigio como abogado de la Corle Real de Nimes, como periodista y como defensor de nobles causas. Intervino como abogado defensor en varios resonados procesos relativos a la libertad de prensa. Fue nombrado presidente del Consistorio Central, cuyas funciones además de religiosas, implicaban problemas políticos relativos a los judíos franceses o a los de otros países de Europa y del Medio Oriente influidos por Francia.

Crémieux formó parte de ese organismo durante 15 años, hasta que debió presentar su renuncia por causa de la conversión de sus hijos. Su esposa, una mujer loronesa, fue el motivo de una de las grandes tragedias de su vida. Influida por sacerdotes católicos y sin decir nada a su esposo, bautizó a los hijos del matrimonio en la religión católica. Al enterarse Adolphe Crémieux fue tal su dolor, que el orgullo de su origen, lo orilló a su alejamiento de la actividad judía, generándose un drama que resultaría inexplicable en nuestros días. En aquella época los judíos de Francia, recién salidos del ghetto, se precipitaban en masa hacia la asimilación abierta. La conversión se consideraba como el coronamiento lógico de su integración completa a la sociedad francesa.
Crémieux comprendió finalmente que su deber de judío debía estar junto a sus hermanos para ayudarlos. Así fue como se integró a su labor presentando ante el rey Luis Felipe el problema de los judíos del Este de Europa. Protestó vivamente contra la discriminación de los ciudadanos israelitas de origen francés en ciertas regiones de Suiza. Movilizó a la opinión pública de Francia contra el régimen inhumano impuesto por el zar Nicolás a millones de judíos que habitaban Rusia. Alertó a la prensa y a los intelectuales galos; supo aprovechar la influencia creciente de la casa de los Rothschild y de otros prominentes banqueros judíos.
Pero fue en modo particular su participación en la defensa de la comunidad judía de Damasco, lo que dio a conocer el nombre de Adolphe Crémieux fuera de las fronteras de Francia y lo hizo popular en todo el mundo.
El 5 de febrero de 1840, un monje capuchino de nacionalidad francesa, el Padre Tomás, había desaparecido. Pronto se extendió el rumor de que el Padre Tomás había sido asesinado por los judíos para utilizar su sangre con fines rituales. Damasco se hallaba entonces bajo el gobierno de Mohamad Alí, Virrey de Egipto que se había sublevado contra el sultán de Constantinopla. Francia lo apoyaba. También el Primer Ministro francés, Thiers, consideró oportuno defender a su agente consular en Damasco, contra Ratti Mentón, sosteniendo que todo ataque a su autoridad era una ofensa para el reino de Francia. Thiers llegó a pronunciar en la Cámara de Diputados verdaderos discursos antisemitas, admitiendo la validez de las acusaciones de «crimen ritual» formulados contra los judíos.
Mientras tanto en París, Adolphe Crémieux movilizó a la prensa, realizó gestiones ante el gobierno, hallando franca hostilidad en las autoridades francesas. Se dirigió a Sir Moses Montefiore, prestigioso filántropo judío y este intervino ante Lord Palmerston, Primer Ministro británico y ante la reina Victoria, quien lo tenía en gran estima. Así pues, Montefiore en nombre de los judíos británicos y Crémieux en representación de los judíos de Francia, viajaron al Medio Oriente para presionar a las autoridades a fin de salvar a la comunidad de Damasco. Ante su intervención fueron liberados 60 niños que estaban encarcelados sin alimentos con el objeto de obligar a sus padres a confesar. También los judíos que fueron sometidos a torturas inhumanas recobraron su libertad. Finalmente lograron que el sultán de Turquía expidiera un decreto rechazando enérgicamente la acusación del crimen ritual contra los judíos. El Virrey Mohamad Alí, tuvo que ceder ordenando la cancelación del juicio. Se comprobó que el monje había sido asesinado por un arriero sirio con que el previamente había tenido un pleito. Posteriormente el vilayato de Damasco autor de los arrestos y las torturas, fue ejecutado. A su regreso a Europa, Crémieux fue homenajeado por muchas comunidades judías del continente.
Crémieux se lanzó entonces de lleno a la actividad política de su país. Fue elegido diputado en 1842. Se situó a la cabeza de la Revolución de Febrero de 1848 que sacudió a toda Europa. Al caer Luis Felipe, nuestro personaje formó parte como Ministro de Justicia del nuevo gobierno de la Segunda República Francesa de Alfonso de Lamartine.
El 23 de junio de 1858, una compañía de soldados al mando de un oficial de la guardia papal, exhibió una orden de arresto contra un niño judío de 6 años llamado Edgardo Mortara. El niño fue arrebatado de sus padres e internado en un convento. El pretexto consistía en que una sirvienta que había trabajado con la familia Mortara, lo había bautizado a escondidas de sus padres. Por lo tanto el niño era católico y como tal su educación correspondía a la Iglesia.
El «Caso Mortara» y el «Affaire Damasco», dieron origen a crear un organismo que se dedicara a combatir los actos de discriminación y de injusticia cometidos contra los judíos de todo el mundo. El 17 de mayo de 1860, diecisiete judíos de París se reunieron para crear la «Alliance Israélite Universelle».
Tres años después Crémieux fue elegido Presidente de la «Alliance» y permaneció al frente de esa organización hasta su muerte en 1880. »
La «Alliance» contribuyó a la creación de la escuela de agricultura «Mikvé Israel», que marcó el cambio de Israel hacia su independencia. Fundó en El Cairo y en Alejandría escuelas para niños judíos. Extendió su obra a Argelia, Túnez, Marruecos, Siria, Líbano e Irán. También a Grecia, Bulgaria, Servia y naturalmente Palestina.
Ya al final de su vida, Crémieux fue nuevamente incorporado al reciente gobierno francés, a la caída de Napoleón III. Con el triunfo de la Revolución de 1870, junto con otros líderes de la izquierda republicana, Crémieux se dirigió a la Municipalidad de París para formar el gobierno provisorio y otra vez se le nombró Ministro de Justicia a los 74 años de edad. Nuevamente en este cargo, emitió el «Decreto Crémieux» otorgando derechos políticos y de ciudadanía a los judíos de Argelia que era parte integral de Francia.
Adolphe Crémieux, hasta los últimos días de su existencia, se preocupó por las comunidades judías perseguidas. El que fuera revolucionario de 1848 y de 1870, el Presidente de la «Alliance», plantaba quizá sin saberlo, los primeros fundamentos de una acción política judía independiente y que conduciría al pueblo por el camino de su liberación.




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