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27/09/2017
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Adolph Ochs

Colección y Consulta
Adolph Ochs
Fundador del periódico The New York Times
 
Por: Manuel Levinsky
 
En la Urbe de Hierro en 1851 existía un pequeño periódico con un tiraje de 9,000 ejemplares, llamado New York Times de tendencia francamente amarillista y limitado naturalmente a un sector reducido citadino.
La precaria existencia de esta publicación se intensificó hacia el año de 1896 hasta el grado de estar prácticamente colapsado. Es entonces cuando surge la figura carismática, emprendedora y visionaria de Adolph Ochs quien se interesó en adquirir este periódico por lo cual pidió prestado la cantidad de 75,000 dólares, firmando un acuerdo en el que asumiría el control con la condición de que pudiera obtener utilidades en los tres años siguientes, lo que finalmente logró.
Este hombre excepcional nació el 12 de marzo de 1858 en Cincinnati, Ohio. Su padre Julius fue un inmigrante judío de Bavaria que llegó a dicha ciudad en 1845. La familia se mudó luego a Knoxville, Tennessee, donde Julius se convirtió en el líder de la comunidad judía y rabino voluntario por 25 años. Los otros dos hijos de Julius se convirtieron también en editores de periódicos.
Adolph por consiguiente llevaba en su sangre la vocación periodística, desde una temprana edad. A la edad de once años mientras estudiaba, trabajaba como mensajero en el periódico Knoxville Chronicle y a los 14 años empezó a conocer más a fondo el negocio del periodismo, laborando en la sección donde se armaba el periódico de Tennessee, The Knoxville Tribune. A los 17 años fue ascendido como jefe de composición del periódico Luisville Courier-Journal.
En 1877 la familia Ochs se mudó a Chattanooga. Ahí se convirtió en el editor del Chattanooga Dispach, hasta su desaparición. Impulsado por su instinto de superación ese mismo año a la edad de 19 años adquirió su propio periódico aprovechando el declive de esa publicación por lo que sólo pagó la cantidad de 6,750 dólares por Chattanooga Time. Su capacidad directiva y su genio emprendedor convirtieron a este diario en uno de los grandes medios de comunicación impresa del sur de los Estados Unidos.
Su éxito lo convenció de que estaba listo para adquirir más periódicos. Es entonces, como ya lo dijimos, cuando en 1896 compra el pequeño New York Times acosado por mil y un problemas económicos, iniciando la gigantesca tarea de rescatar del hoyo en que había caído, arriesgando dinero y prestigio. Para ello persuadió a los accionistas del viejo Times de reinvertir en su nueva compañía a la que agregó una "The" para denominar a dicho diario "The New York Times"
Adolph se atrevió a cambiar la línea sensacionalista del periódico, tratando de llegar a la inteligencia de los lectores, ofreciéndoles cobertura veraz de noticias y comentarios profundos en los cuales confiar. Insistió en que la opinión editorial debía estar subordinada a las noticias y que las noticias debían ser reportadas objetivamente.
De manera terminante se negó a aceptar publicidad impropia y falsa, no permitiendo la práctica que era de rutina en ese tiempo de que los anunciantes dictaran la política de los editoriales del periódico.
Adolph expandió las actividades del periódico, ocupando más áreas de producción e introdujo la rotativa para lograr abarcar la mayor demanda de ejemplares y mejorar su apariencia. Introdujo también una sección suplementaria de revisión y crítica de libros que hasta el día de hoy es muy popular y valorada. Adolph siempre quiso un periódico serio, sin tiras cómicas ni encabezados amarillistas de escándalos y violencia.

La filosofía de Adolph fue publicada en la página editorial el día que tomó posesión del periódico: "Dar las noticias imparcialmente sin miedo ni favoritismos, sin importar el interés tanto personal como de sector o agrupación". Este pensamiento fue impreso en carteles que fueron fijados en diferentes partes del edificio sede del periódico y en las oficinas que se establecieron en varias partes del mundo.
Fue el mismo Adolph el que plasmó su frase que todavía el día de hoy aparece en la primera página del diario: "Todas las noticias que son aptas deben imprimirse". Esto quiere decir que algunas noticias en virtud de su naturaleza sensacionalista, no son consideradas dignas de publicarse en las páginas del periódico. Debido a ello, los redactores que integran los altos estándares del The New York Times cuidan de que estas informaciones escandalosas y de bajo nivel no aparezcan.
Desde los inicios de su gestión en 1898 Adolph redujo el precio del periódico de tres centavos a un centavo, para poder competir con las publicaciones que practicaban el periodismo amarillista. Con esta decisión aumentó considerablemente la circulación del diario. En los 39 años que Adolph fue el editor del periódico se incrementó el tiraje de 9,000 ejemplares a 466,000 y a 750,000 los días domingo.
Mientras desarrollaba su importante labor al frente del The New York Times, Adolph continuó controlando el Chattanooga Times. En 1902 compró los periódicos Times y Ledger de Philadelphia, fusionándolos, y nombró a su hermano George como editor. Cuando esta compañía se vendió en 1913, George continuó como editor por dos años más y después fue nombrado editor de la revista mensual Current History, publicada por The New York Times.
Durante la Primera Guerra Mundial su hermano George cambia su apellido Ochs de sonido netamente alemán por el de Oakes. Su hijo John B. Oakes tomó bajo su cargo la página editorial del The New York Times de 1961 a 1977. El otro hermano de Adolph, Milton B. Ochs, el menor de los tres hermanos se le designó vicepresidente de The New York Times Company.
Antes de que los Estados Unidos entrara a la Primera Guerra Mundial, Adolph procuró conservar la mentalidad del ya afamado diario. Debido a esta posición neutral no se libró de acusaciones tanto de pro británicos como pro alemanes. También evitaba que se identificara al periódico como exclusivamente judío, ya que su esposa Effie fue la hija del rabino Isaac Wise de Cincinnati, una de las más grandes figuras del judaísmo reformista americano. No obstante su orgullo de sentirse judío, su posición entre judíos le resultaba un tanto cuanto incómoda. El creía firmemente que el judaísmo era una religión y no una entidad nacional.
Para defender el inmenso prestigio mental del periódico y su amplísima circulación cada vez mayor, en cierta ocasión ordenó al editor no darle mucho espacio a las actividades del American Jewish Committee (AJC) que estaban ayudando a los judíos de Europa atrapados en la zona de guerra.
Grupos judíos trataron de aislar el periódico por sus políticas de impresión para salvar a los judíos de Europa del Este hacia los Estados Unidos, así como por sus ideas acerca del sionismo que luchaba por dar una patria a los judíos en su tierra ancestral Eretz Israel.
Es de hacerse notar que este personaje prodigioso Adolph Ochs murió el 8 de abril de 1935 a los 77 años de edad, es decir, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial y de los terribles y trágicos acontecimientos del Holocausto. Por lo que no se puede juzgar cómo hubiese reaccionado ante la criminal ofensiva nazi contra los judíos de Europa que causó la muerte de seis millones de judíos, entre ellos un millón y medio de niños.
Lo que sí podemos afirmar es que Adolph fue el creador de un modelo de periodismo del más alto nivel que han continuado influenciando a otras generaciones de escritores y editores del The New York Times que es considerado la mejor fuente de información veraz dentro del periodismo mundial.

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