¿Y tú Mesías para cuándo? - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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¿Y tú Mesías para cuándo?

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¿Y tú Mesías para cuándo?


Por: Bill Landau

"...Ellos lo siguen esperando y esta esperanza los ciega y los condena a la persecución, porque el que espera la llegada del Redentor es siempre un revolucionario, un factor de desorden y de violencia. En las barricadas como Trotsky, en el pizarrón como Einstein, cámara en mano como Eisenstein, en la cátedra como nuestro maestro Husserl, el judío trastorna y trasforma, inquieta, revoluciona... No puede evitarlo
''Los años de Laura Díaz'' de Carlos Fuentes.


Me horroriza dejar que termine el siglo y comenzar un nuevo milenio, sin por lo menos aparentar estar dedicado a la justicia social y a la democracia. Si no fuera así como justifico tanto tiempo dedicado a la formación de mi identidad, que por definición se opone al egoísmo, al materialismo y al cinismo, tan popular en nuestra época pero no exclusiva de ella.
De lo anterior quiero decir que es fácil hablar de términos como "reciprocidad pragmática" o de "antidogmatismo", cuando a diestra y siniestra me convierto (¡nos convertimos!) en seres, si no totalitarios, sí por lo menos (en su forma light) totalizantes.
El mundo finsecular nos presenta los horrores de Kosovo, Littleton y en nuestro espacio judío la miopía política de los Netaniyahu y la mentalidad delincuente de los Arieh Deri, psicópatas disfrazados de piadosos religiosos.
¿Cómo no ser testigos de la "limpieza étnica" en Serbia, el odio interreligioso en Irlanda y todos los neo-nazismos alrededor del mundo si hemos permitido la bancarrota de nuestra consciencia intelectual, la transformación de la política en espectáculo y una clara ausencia de un proyecto social a través de la globalización de los medios, de las finanzas y de lo militar?
El shock traumático causado por el Holocausto, ya no garantiza que existe una tolerancia y entendimiento entre los judíos. El punto ya es de tipo académico, si apoyamos o no la creación de un Estado Palestino, de cualquier manera ya existe, si no de jure si de facto.
El concepto más difícil de entender es el Otro, así con mayúscula. Pensemos en cualquier Otro y ¿por qué tanto nos irrita?
¿Es el color de piel del indio Tzotzil en Chiapas cuando somos blancos de origen criollo?, ¿O acaso el musulmán albanés, cuando somos ortodoxos cristianos en Serbia?
¿Nos irrita el judío porque somos neonazis y no toleramos dos "pueblos elegidos" en el planeta?
Para que ir tan lejos en mi pensamiento.
¿No acaso convertimos en nuestra propia familia a nuestros esposos o esposas, hijos e hijas, en chivos expiatorios de nuestro egoísmo y ceguera psicológica?
¿Por qué me es tan difícil entender que mi esposa es diferente a mí con sus propias necesidades y deseos?, ¿Por qué, insisto en tratar de manipular o controlar con dinero o bienes materiales (dada mi no tan inconsciente impotencia sexual) al Otro más allegado a mí?
¿Por qué mi necedad de ver en mi hijo o hija adolescente, alguien que tiene que ser a mi imagen y semejanza, queriendo en mi altanería querer emular al Dios bíblico?
Otro que se nos olvida junto con nuestra amnesia selectiva por el quinto mandamiento, es el Otro de nuestro devenir, el anciano. Escogemos no pensar, aunque mis circunstancias cronológicas y mi amor me llevan a reflexionar sobre un envejecimiento óptimo, que exige redefinir en la temporada del otoño de nuestra vida, cual es aun el sentido de ésta.
¿Con qué fortalezas cuento cuando mis proezas físicas y éxitos económicos hayan disminuido?, ¿Cómo hacerme a la idea que ese Otro, ese yo en el futuro, necesita afecto, contacto físico y sexo?
Muchas veces se nos olvida que ese Otro futuro, muy bien puede tener un corazón joven en deseos encerrado en un cascarón corporal, con una concomitante disminución en los sentidos.

En conclusión: ¿Cuál es ese Otro que tanto me molesta?



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