¿Por Qué? - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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¿Por Qué?

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¿Por Qué?       

Por: Max Dániel H.

Todos los sobrevivientes deseamos transmitir por escrito, y de viva voz lo que fue el Holocausto para que la verdad
no quede en el olvido, y que sea menos difícil desmentir a los que niegan el Holocausto.

Hace ya muchos años, por motivos que considero como mi deber y responsabilidad, tengo la inmensa suerte de poder dedicar parte de mi tiempo y salud en acudir a diferentes escuelas judías, colegios y asociaciones gentiles para transmitir mi testimonio que versa sobre el Holocausto. Hablo solo lo necesario de las generalidades que considero como es de dominio público, y me dedico narrando lo que pasó conmigo, los hechos reales que viví, mis sentimientos y mis emociones. También lo considero importante que mi exposición toque las fibras sensibles y a los corazones a mis oyentes. Tan es así, que el impacto es tan fuerte que, a más de una persona veo lagrimando o llorando mientras relato algunos hechos impactantes que me sucedieron.
Les transmito los diferentes episodios, como si sucediera conmigo en el acto, considerando que es muy importante -ya que me dirijo a los alumnos- para que ubiquen y piensen que yo tenía la misma edad que ellos cuando me llevaron a trabajos forzados, y a los Campos de Concentración. Comparto con ellos solo algunos relatos que he vivido durante esa época nefasta, y les planteo como hubieran actuado ellos en situaciones similares. Puedo afirmar que mis relatos transmiten motivación e impulsan a oyentes a participar conmigo en los infernales hechos. No necesito guión, porque está clavado en mi menté, en mi corazón y en todo mi ser los sufrimientos y desgracias que me golpearon duramente. Pienso que irradio confianza en lo dicho, y  por eso es que envuelvo en ese ambiente a los asistentes.
Mi excitado estado interno, surge desde adentro; la gente se siente motivada porque también comparten conmigo el debate, mediante la sesión de preguntas y respuestas; sus inquietudes, curiosidad por el tema y claramente el interés que demuestran, confirman un impacto en la gran mayoría de los presentes. Posterior a la plática, recibo reflexiones orales y posteriormente por escrito, prometiéndome nunca olvidar, por el contrario el deseo de transmitir lo que escucharon y compartieron con un servidor. Esa actitud es para mí la mejor recompensa.
Sin embargo el dar un testimonio fiel no es cuestión sencilla, ya a que tengo que revivir los hechos con la mayor realidad y su dolorosa magnitud. Si no fuera así, no sería posible que participaran e incluso tomaran para sí, las mismas desgracias de ése tenebroso pasado y enajenante ambiente. Ese gran esfuerzo en cada presentación, procuro que sea equilibrado, lo que requiere una planeación y preparación adecuada, para aprovechar mejor las sensibilidades y oportunidades que se presentan, evitando por otro lado en lo posible, las posibles consecuencias negativas que pudiera producir una presentación, en escuchas con mucho mayor grado de sensibilidad e impresión.
Para llegar a lo anteriormente dicho, los invito a que piensen y razonen en los episodios expuestos, para ello debo plantearlos con visión clara y llevada a cabo mediante una convivencia equilibrada, siempre con veracidad. El resultado es una creación de valores, en la que ellos se benefician y no les deja extinguir la memoria de los sucesos del Holocausto. La dificultad del éxito surge cuando hay personas a quienes no puede uno motivar y dejan que otros hagan este trabajo, pero les puedo asegurar que son raras excepciones. En otras palabras, mis vivencias retan el potencial interno del auditorio, llevándolos por el camino de la colaboración y propagación de lo horrible que fue el Holocausto. La cuestión es que, aunque no son muy seguidas mis charlas en público, al final de cada una de ellas acabo enormemente agotado; además en casa, vuelvo a soñar con los acontecimientos expuestos, provocándome constantes pesadillas que se prolongan por varias noches.




No obstante estas remembranzas molestas, pienso en lo positivo que suelen tener estos eventos, ya que además tengo la inmensa suerte de ir conociendo a muchas personas, que de seguro transmitirán los eventos y vivencias de ése tiempo nefasto para la historia de la humanidad. Los resultados que afirmo obtener, no son imaginarios o supuestos, pues los constatan infinidad de cartas que tengo en mis archivos, como la que a continuación reproduzco extractadas, que he recibido de varios alumnos, maestros y personas en general que me han escuchado:

"Es un persona de la cual tenemos mucho que aprender y fue un placer haber estado enfrente de usted escuchándolo, nos conmovió el alma y le aseguramos que lo escuchado el día de hoy no lo olvidaremos y lo utilizaremos para hacer un cambio en nosotras y en los que están a nuestro alrededor.

Atte: Nelly Ortega, Meraz Verónica, Yukiko Olguin Calderón.


…"Definitivamente tengo un entendimiento más amplio y más profundo de lo importante que es contar la historia y pasarla a futuras generaciones. Estoy agradecida por esta experiencia, por las cosas que dejó en mi conciencia y sobre todo en mi corazón"

Graciela Romo G. Dirección Bachillerato.


"Podemos ver estadísticas e ir a museos que por bien hecho que sea el museo, no se puede comparar con que una persona que lo vivió directamente nos lo cuente".

Galia Suquet


"Al tener la conversación con el Sr. Max Daniel creo que muchos pudieron tener una mayor y más profunda idea acerca del Holocausto y lo difícil que fue para la gente. Al poder preguntarle y que nos respondiera tan abiertamente fue algo duro de escuchar, a la vez muy enriquecedor. Creo que al igual que muchos, esta experiencia cambió la forma de ver la vida".

Daniel Taylor A.


"También recalcó el hecho de que una religión no define a un ser humano. En cambio un ser humano es mucho más grande que una raza o religión. Sus palabras tendrán trascendencia en nosotros  pues pocas personas como usted muestran tanta transparencia, sinceridad y verdad".

Carta manuscrita anónima.

Estas pocas muestras de lo que recibo después de cada presentación,
y muchas más cuyos originales completos guardo con cariño y respeto, me dan fuerzas para continuar hasta el final de mis días, aunque las remembranzas y molestias que me producen no las pueda evitar,
pues siento que mi labor por muchas generaciones (y no únicamente de judíos, sino de infinidad de personas con otras creencias),
evitará que el Holocausto se pueda olvidar.





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